Violencia intolerable- México Social

En México hay más de 26.7 millones de mujeres mayores de 15 años que han vivido al menos un acto de violencia a lo largo de sus vidas; 5.8 millones reportan casos de violencia física o sexual “graves” o “muy graves”; y en 1.2 millones de casos su vida estuvo en peligro como resultado de las agresiones. Cada día son procesados por la justicia del fuero común 17 casos de violencia intrafamiliar, así como 11 casos diarios por el delito de violación.

Uno de los mayores problemas sociales –de alcance histórico-, ante el cual no hemos logrado generar respuestas adecuadas, es el relativo a la violencia que se ejerce de manera cotidiana, en contra de mujeres, niñas y adolescentes en todo el territorio nacional.

 

Los datos que aporta el INEGI, como referencia contextual, son abrumadores:

a)    65 de cada 100 mujeres mayores de 15 años han vivido al menos un episodio de violencia a lo largo de sus vidas

b)    47 de cada 100 mujeres mayores de 15 años, y que han tenido alguna relación de pareja, han sido agredidas por sus novios o cónyuges

c)    Hay una mayor prevalencia de violencia ejercida por las parejas de las mujeres que trabajan sobre quienes no lo hacen. Contra las primeras el 52% de sus parejas han ejercido violencia frente al ya mencionado promedio de 47% nacional;

d)    Se estima que en México hay alrededor de 1.2 millones de mujeres que han sido víctimas de violencia física extrema y que ha puesto sus vidas en riesgo

e)    El 85% de las mujeres que han padecido violencia física o sexual de parte de sus parejas, la han experimentado en grados “grave” o “muy grave”; en números absolutos se trata de 5.8 millones de mujeres mayores de 15 años

f)     21% de las mujeres que han sido víctimas de violencia física o sexual han pensado en suicidarse. De ellas, el 9% lo han intentado.

Estos datos obligan a reflexionar en la enorme magnitud del daño que se provoca a los millones de mujeres que, además de la violencia física o sexual, enfrentan cotidianamente violencia psicológica o emocional; al respecto, debe siempre tomarse en cuenta que millones de mujeres padecen varias formas de violencia de manera simultánea, pues es común que quien es víctima de agresiones físicas o sexuales previamente haya padecido o continúe padeciendo violencia emocional, económica o psicológica.

En efecto, de acuerdo con los datos del INEGI, sólo el 35.9% de las mujeres que reportan violencia sostienen que han sido víctimas de un solo acto de agresión; el 24.1% sostiene haber vivido dos actos de violencia; 16.5% reporta tres eventos; 12.3% reporta cuatro actos de agresión; mientras que el 11% sostiene que ha sido víctima de cinco o más actos de agresión.

 

La magnitud de los delitos

De acuerdo con los datos del INEGI, en el país habría al menos 26.75 millones de mujeres mayores de 15 años que han sufrido algún evento de violencia; 18.71 millones la han padecido de su último esposo o pareja o de su pareja actual; 19.2 millones han vivido también violencia de otros agresores; mientras que poco más de 3 millones de mujeres han vivido algún episodio de violencia o discriminación laboral en su último año de trabajo.

Debe decirse al respecto que estas condiciones de violencia generalizada en contra de las mujeres encuentra en el ámbito delictivo severas expresiones que nos llevan a tener una muy alta prevalencia de delitos que se cometen principalmente en contra de mujeres, niñas y niños.

Lo anterior es importante de ser señalado porque, de acuerdo con la literatura especializada, las mujeres que viven o han vivido actos de violencia, en particular violencia grave o muy grave, llegan a agredir a sus hijas e hijos hasta en un 60% de los casos; y en prácticamente la inmensa mayoría los agresores también ejercen una violencia cotidiana en contra de sus hijas e hijos.

Al respecto debe decirse que entre los años 2009 y 2012 se han procesado en el ámbito del fuero común un total de 749,191 delitos; de éstos, 87,992 están directa o indirectamente relacionados con mujeres, niñas y niños que han sido víctimas; es decir, se trata del 11.7% del total, sin contar los homicidios y las lesiones.

Entre los delitos considerados para este análisis se encuentran el abandono de familiares; el abandono u omisión de asistencia a menores de edad; el acoso sexual; la corrupción de menores e incapaces; el estupro, la explotación sexual de menores e incapaces; el incesto; el lenocinio; los matrimonios ilegales y; la sustracción y tráfico de menores de edad e incapaces.

Debe decirse también que los delitos que mayor número de casos acumulan en el periodo mencionado son: la violencia intrafamiliar, con 25,022 casos; incumplimiento de obligaciones familiares, con 19,587 casos; violación, con 16,635 procesos; mientras que por abuso sexual se han acumulado 15,338 casos en el periodo que va de 2009 a 2012.

Para dimensionar la magnitud de estos datos basta con señalar que el promedio anual de casos de violencia intrafamiliar que son procesados a la justicia es de 6,255; lo cual implica un promedio de 17 casos diarios.

El panorama en las entidades

La distribución de la violencia en contra de las mujeres no es uniforme en todo el país; al respecto debe precisarse que en estados en donde se ha denunciado recientemente un crecimiento alarmante de casos de violencia contra las mujeres se presentan bajos porcentajes de delitos cometidos contra ellas respecto del total de delitos procesados.

Lo anterior puede tener una doble explicación: o efectivamente los índices de violencia y su prevalencia es bajo; o bien puede darse el caso de que los delitos no se denuncian o que cuando sean de conocimiento de la autoridad, ésta actúe de manera omisa o incluso en contra de los derechos de las mujeres.

Con esta acotación debe decirse que si el promedio nacional es de 11.7% de delitos cometidos contra las mujeres respecto del total de delitos en proceso judicial, hay 16 entidades que superan este promedio. Los casos más dramáticos son: Guerrero, en  donde los delitos procesados en los que las víctimas son mayoritariamente mujeres, niñas y niños representan el 27.7% del total. Esto significa que uno de cada cuatro delitos procesados tienen probablemente a una mujer, niñas o niño como víctima.

Le siguen en segundo lugar los estados de Chiapas y Veracruz, en donde al menos en uno de cada cinco delitos procesados la víctima es una muer, niña o niño; ahí el porcentaje de estos delitos representan, en cada uno de ellos, el 22.7% del total estatal.

Posteriormente se encuentran Sonora, con 18.9% de los delitos; Chihuahua, con el 16%; Campeche, con el 15.7%; Tabasco, con el 15.5%; y Colima, con el 15.4% del total de los delitos de quienes se encuentran procesados por la justicia estatal.

 

Origen: México Social – Violencia intolerable

¿Te has enamorado de un narcisista?

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Me parece sorprendente el nivel de sufrimiento que una persona tiene que padecer al lado de una pareja narcisista.

 

La pareja se convierte como un satélite, como una extensión de la persona narcisista. Ya que toda persona con marcados rasgos de narcisismo, siempre, siempre, siempre, se consideran especiales, diferentes, dignos de admiración.

El problema no radica en que ellos o ellas se consideren celestiales, sino, en que perciben a los otros, especialmente a la pareja, como inferiores, indignos y no carentes de valor. Para los narcisistas, el valor se encuentra en el grado de admiración. Sí esta no existe, no hay valor, ni amor, ni nada… por mucho que te esfuerces, tu batalla está perdida.

Es difícil estar enamorado y recibir los encantos de alguien que vive enamorado sólo de su persona. Para los hombres o mujeres narcisistas siempre tienen como aliado un sentimiento de soberbia. La soberbia consiste en sobrestimarse más de lo que uno es… Es creer que el mundo existe sólo por mí y para mí. La soberbia empaña los espejos, todo tiene que ser visto bajo mis ojos, bajo mis juicios, que son bastantes, y bajo mi sospecha, que es irritante, y en ocasiones, desconcertante.

hombreSus intereses, sus afectos, sus relaciones, su vida misma redunda en lo que los otros le pueden dar. Es un depredador, de circunstancias, de emociones, de pensamientos y de relaciones. Le eres útil, entonces estará contigo eternamente. No lo eres, te desechará, sin la menor aflicción.

En toda relación ya sea de pareja o no, el narcisista, siempre buscará, una ventaja. Su manipulación, no es consciente, pero siempre tratará, de que exista una ventaja.  Sí su sentimiento es de superioridad, que podemos esperar nosotros los mortales. Por tanto, siempre habrá circunstancias, situaciones, y por supuesto, momentos, en los que uno nunca está a la altura de tal magnificencia.

La vivencia de las parejas, es nunca estar a la “altura”. Sentirse deprimido, lleno de angustia y un profundo sentimiento de insatisfacción. La ansiedad, la depresión, y el sentimiento de malestar, toman lugar, cómo sí, la provocación, fuera nuestra. Casi nos volcamos en la locura.

Cuánto amor puedo esperar de alguien que no me reconoce, que no me ve, ni escucha, y además, que en términos genuinos, no le importa. Para amar a una pareja narcisista, es important que estés dispuesto a formar parte de un séquito de adulación, en donde él o ella, sean tu centro de atención, de lo contrario, tendrás una relación destinada al fracaso.

En lo referente a la relación, las personas de corte narcisistas, requieren de una pareja que les de status, presencia, una sensación de estar en el mundo. Es decir, todo es ficticio en el exterior, porque en el fondo de su alma, son tan desafortunados, se sienten, tan poca cosa, que no atinan a dar destellos de ese gran narcisismo, de su  gran amor a sí mismos.

En el fondo lo que intentan decir es: ¡Cuánta suerte tienes de que YO sea tu pareja! Por supuesto, esto no se hace de manera verbal sino veladamente en las acciones. El profundo agradecimiento debe ser eterno. De lo contrario, se estará expuesto, a la vivencia del infierno emocional. Algunas características del vínculo narcisista:

  • Cuando le hablas de temas importantes para ti, parece no estar atento, sino que se concentra en su egocentrismo?
  • Las conversaciones más importantes son las que tienen que ver con sus intereses, su familia, su trabajo, sus amigos, sus compromisos y todo lo que le corresponde.
  • No admite contradicciones y se muestra intolerante ante la crítica o los desacuerdos, de lo contrario, se molestará y estará resentido.
  • Estará siempre pendiente de exhibir sus encantos en la esfera social. Tu posición social y tu status son de gran importancia para su persona.
  • Te seducirá una y otra vez, porque sus encantos están encaminados no a ti, sino a la admiración incondicional.
  • Es implacable en sus críticas y descalificaciones, y aunque parezca mentira, los destellos de humillación y poner a otros, a los que considera inferiores, en ridículo, es una de sus grandes manipulaciones.
  • No tolera que le digan qué hacer y muchos menos tratándose de comportamientos. Lo que se espera socialmente, la pareja narcisista lo desarrolla muy bien, y todavía más.
  • Afectivamente hablando, nunca sientes que te comprende, que está contigo o que es capaz de estar contigo. En tus logros sentirá una fuerte envidia y en tus momentos obscuros, no puede conectarse a tu sentir.

La humildad, en las relaciones con parejas narcisistas, brilla por su ausencia. En un inicio, el brillo y el resplandor,  es deslumbrante. Pero el impulso por lucirse siempre está en la relación. Es difícil poder ser visto por alguien tan brillante, con tal esplendor.  Las parejas de los narcisistas, se encuentran siempre tratando de subir, de dar el ancho, de intentar “estar a la altura”.

De entrada, sí tienes que correr y trepar emocionalmente hablando, “para estar a la altura” de tu pareja, entonces, dónde queda la relación en pareja? Sí tienes que convertirte en quién no eres para darle gusto a tu deidad, seguramente, cuentas con ciertas carencias afectivas. De manera que, tal vez, es importante que te preguntas:

  • Cómo es que tienes que ser distinta o diferente a lo que eres?
  • En qué momento comprendes que necesitar “dar el ancho”, qué de hecho, no te consideras una persona de altura?
  • Qué vacíos está llenando tu relación que necesitas tanto encanto para poder ser tú?
  • Cuánto te amas a ti, en lugar de amar tanto a tu pareja?

Es necesario, replantearnos y repensar nuestra vida en pareja, sólo entendiendo y comprendiendo, lo que me pasa a mí, podré originar cambios en mi vida, ya sea de pareja o en otras relaciones.

Sin embargo, el análisis y la comprensión se inicia por uno mismo, no por el otro, no por la pareja, sino por el propio Yo. Y, una vez, que yo comprenda mi sufrimiento y mi vinculación con una pareja narcisista, decidir, si quiero seguir ahí o no…

El amor es una experiencia gratificante que conlleva todo tipo de sentimientos y conflictos, sin embargo, amar a alguien que se ama sólo a sí mismo, es una experiencia desgarradora, que deja profundas cicatrices…

Via: www.articuloz.com

 

¿Cómo son las personas narcisistas? (Trastorno narcisista de personalidad)

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En general, las personas narcisistas transmiten una idea de sí mismas desproporcionadamente positiva, sobrestimando sus habilidades y éxitos. Además, necesitan constante admiración y aprobación por parte de los demás, hacia los que muestran escasa o nula empatía.

Todas las personas somos distintas y tenemos algunos rasgos de los trastornos de personalidad que existen, que son los que nos hacen diferentes a unos de otros. Pero, mientras que un cierto grado de narcisismo o, llamado de otra manera, amor propio es normal, cuando esta forma de ser es extrema supone un problema o trastorno.

 

¿Cómo saber si estás ante una persona narcisista? Según el DSM IV (el manual fundamental que se usa en psiquiatría para diagnosticar los trastornos mentales), una persona podría probablemente ser diagnosticada de trastorno narcisista de la personalidad si cumpliese cinco o más de los siguientes puntos:

  1. Tiene un desproporcionado sentido de su importancia.
  2. Está preocupado por fantasías exageradas de éxito, poder, belleza o amor imaginarios.
  3. Cree que es “especial” y que solo puede ser comprendido o solo puede relacionarse con otras personas que son especiales o de alto estatus.
  4. Exige una admiración excesiva.
  5. Es muy pretencioso, irracionalmente espera tratos de favor o que se cumplan automáticamente sus expectativas.
  6. Explota a los demás en sus relaciones, por ejemplo, saca provecho de ellos para alcanzar sus propias metas.
  7. Carece de empatía: no reconoce o se identifica con los sentimientos y necesidades de los demás.
  8. A menudo envidia a los demás o cree que los demás le envidian a él.
  9. Presenta comportamientos o actitudes arrogantes o soberbios.

Este problema, como todos los de índole psicológica, afecta tanto al individuo que lo padece, incapaz de establecer relaciones saludables, como a quienes le rodean, ya que sufren por su falta de empatía y egocentrismo.

Ser bueno solamente consigo mismo es ser bueno para nada.
(Voltaire)

En el narcisista, su valoración de sí mismo depende en exceso de la de los demás y son especialmente sensibles a la crítica, de manera que exageran sus logros y se muestran pedantes, engreídos…

De hecho, algunos psicólogos creen que la causa que subyace al narcisismo puede ser, aunque parezca sorprendente, una baja autoestima; de ahí que necesiten la valoración constante y que no sean capaces de aceptar las críticas.

Si sumamos a esta forma de comportarse la falta de empatía y de consideración por el otro, al que difícilmente aprueban o escuchan, el narcisista está condenado a necesitar una aprobación que, debido a su propia forma de comportarse, es difícil que reciba, convirtiendo así su conducta en un círculo vicioso.

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Personalidad Narcisista –

Personalidad Narcisista podría definirse como una estructura de carácter rígido y defensivo que parapeta la angustia de enfrentarse a una realidad interna y externa de recorte de expectativas, frustración y cierta duda sobre su verdadera identidad personal

 Características de la Personalidad Narcisista

  • Mantienen una imagen auto-construida de grandeza y superioridad
  • Padecen un déficit en la percepción de los demás; una dificultad para identificarse con otras personas que a la larga les genera un sentimiento de aislamiento y soledad.
  • Aceptan con dificultad cualquier crítica u opinión diferente a la suya
  • Experimentan una baja tolerancia a la frustración o cualquier situación que no se ajuste exactamente a sus expectativas
  • Necesitan a todas horas ser vistas y tener el protagonismo
  • Perciben a los demás casi exclusivamente en función de la utilidad para satisfacer sus propias necesidades
  • Tienen dificultad para sentir ciertas emociones como tristeza, necesidad afectiva y vulnerabilidad
  • Evalúan las situaciones y las personas en términos muy polarizados del tipo todo-nada
  • Escasa conciencia de sus sentimientos íntimos y necesidades profundas que les evita enfrentarse a una crisis de identidad.

Tipos de Narcisistas

Theodore Millon, en una diferenciación más afinada de este problema describe cuatro tipos de personas narcisistas:

a)      Narcisista sin escrúpulos: Son individuos con pocas prohibiciones morales internalizadas que pueden ser crueles, despiadados y explotadores.

b)      Narcisista compensador: Desarrolla una ilusión de superioridad pero esconde un profundo sentimiento de deficiencia, probablemente fruto de haber recibido una profunda herida en su infancia. Al igual que las personalidades evitadotas, estas personas son extremadamente sensibles al juicio ajeno y a la desaprobación.

c)        Narcisista apasionado: Presenta rasgos histriónicos y busca el hedonismo sexual seduciendo y tratando a sus semejantes como objetos con los que satisfacer sus propios deseos.

d)      Narcisista elitista: Cree formar parte de una raza a parte y estar hecho de una pasta superior. Lo que teme realmente es asumir la mediocridad y buscan desesperadamente la admiración y el reconocimiento de los demás.

Origen: Personalidad Narcisista – Psicólogos en Madrid eu

Narcisismo Tratamiento

Narcisismo Tratamiento

El tratamiento psicológico del trastorno narcisista ha sido estudiado por varios autores. Theodore Millon advierte que cuando el medio ambiente que rodea al narcisista le proporciona una buena dosis de refuerzo, es muy difícil que este acuda a terapia, ya que los sentimientos de grandeza defensiva le vacunan frente a sentimientos disfóricos y depresivos.

El hecho de que el narcisista cuente con fuertes mecanismos de defensa y elevada capacidad para desenvolverse con éxito en la sociedad disminuyen las probabilidades de que acepte de buena gana el “defectuoso” papel de paciente.

Además, muchos de los narcisistas que acuden a terapia, movidos ante el hecho de haber tocado algún sentimiento de vacuidad e ineficacia, no están dispuestos a abandonar su defensa, y buscan en la terapia aliarse con el mejor profesional para perfeccionar el sí mismo en lugar de entenderlo.

Por lo tanto, su falta de humildad para recibir la idea de incorrección hace que la confrontación sea un asunto muy espinoso, incluso cuando el terapeuta cree haber establecido un sólido vínculo.

Por otra parte, los psicólogos acostumbrados a proporcionar a sus pacientes un cálido apoyo pueden reforzar que el paciente salga enorgullecido de la sesión y fortalezca su defensa confirmando su grandeza. Aunque también puede ocurrir que, desde la calidez del apoyo, el narcisista salga de repente de su concha defensiva y abandone la terapia negando su necesidad de afecto.

Millon  afirma que uno de los errores más frecuentes que se cometen en terapia con estos pacientes consiste en dar alivio rápido a los síntomas depresivos apenas estos aparecen, ofreciendo un refuerzo excesivo de los logros alcanzados en otras sesiones, sin tener en consideración que el narcisista suele considerarse “curado” apenas remiten sus síntomas disfóricos, cuando en realidad la patología subyacente de la personalidad que los causa permanece intacta.

Debido a la automatización defensiva del paciente con Trastorno Narcisista de la Personalidad se hace necesaria una intervención profunda si se desea provocar un cambio verdaderamente estructural y permanente. Es necesario tener en cuenta que estos pacientes tiene por delante una dura tarea como consecuencia de su concepción polar; si no son magníficos no son nada, y ser nada amenaza su existencia psíquica.

Narcisismo Tratamiento. La percepción de los matices

Ni todo es blanco ni todo es negro. El paciente narcisista es polar en su concepción del mundo, o algo/alguien es magnífico o es una porquería, y esa guerra que mantiene fuera es la misma que sostiene dentro, en lo referente a la percepción de sí mismo. En ese sentido puede decirse que el paciente narcisista tiene un gran parecido con el adolescente, que en plena búsqueda de su identidad viaja entre lo magnífico y lo penoso.

Esta concepción del mundo hace que el narcisista sufra una labilidad emocional que le llevan a cambios bruscos de humor y estados de ánimo. Las expectativas infladas del narcisista lo llevarán a tener que soportar una aguda frustración; un enfado grande debido a su deseo oceánico; “lo quiero todo y lo quiero ya”

Una desilusión realista necesita consuelo, y esto es lo que más falta en su historia temprana, luego su posición grandiosa obedece en gran parte a una capacidad hipo-desarrollada para consolarse a sí mismo.

Durante el proceso terapéutico el narcisista atravesará la experiencia de sufrir la pérdida; el paciente se dará cuenta que el mundo del contacto interpersonal solo se aproximará a aquello que desea en su fantasía y que los padres generosos y perfectos que están siempre ahí cuando se les necesita y ausentes cuando el niño necesita espacio, no son posibles ni siquiera en la infancia; en la vida adulta, aún menos.

Lo imposible ha de ser lamentado y para sanar, el paciente con Trastorno Narcisista de la Personalidad debe reconocer la pérdida,  los límites de lo humano, elaborar el duelo y continuar.

A medida que el paciente narcisista va contactando con su sentir más genuino comienza a tocar con uno de los aspectos más espinosos de su proceso; la frustración. Todo lo que no se ajuste a sus expectativas será un calvario al principio de esta nueva toma de conciencia. La toma de conciencia con su niño interior puede que le resulte gratificante en cuanto a la conquista de su parte más lúdica y creativa. Por otra parte, el mundo emocional de los niños también lo conforman las pataletas, que afloran cuando las cosas no son exactamente como ellos esperan.

La ira, la decepción y la aceptación realista

Es duro para el narcisista comprobar que todos los sueños que había construido en su interior con respecto a las posibilidades de las relaciones humanas no se acercan ni de lejos a la dolorosa realidad.

Ese recorte de expectativas produce unas emociones muy parecidas a las etapas de un duelo, donde no resulta nada fácil la renuncia de lo soñado. El paciente narcisista se encuentra en un problema de renuncia, y la peor renuncia es la de lo que nunca se tuvo.

No hay que olvidar que el narcisista basa su búsqueda del amor (de forma más o menos consciente) en el sueño de encontrar ese vínculo perfecto e idealizado. Esto le lleva a maternalizar sus relaciones de pareja.

A partir de la desilusión frente a las posibilidades del contacto con el otro, el narcisista puede ir comprendiendo que amar significa aceptar en el otro una cuota de defectuosa humanidad.

La psicoterapia es para el narcisista una segunda oportunidad donde encontrar un punto de anclaje y confianza desde donde comenzar a construir algo más sólido, libre y realista, con la ayuda de un vínculo adulto donde apoyarse.

El Ego

La psicoterapia puede reportar al narcisista la capacidad de bandearse más libremente y de forma más creativa con su ego, que consiste en una defensa rígida frente determinados estados de conciencia.

La terapia Gestalt ha demostrado que desde un excesivo ego la persona se impide a si misma el contacto óptimo con su ambiente, donde poder satisfacer las necesidades afectivas que tanto teme.

Se supone que el narcisista que va siendo capaz de flexibilizar su rígida postura ante el mundo puede contactar con sus necesidades afectivas sin negarlas, ampliar su arsenal de respuestas para relacionarse desde una actitud más espontánea, y vivir el presente sin tanta necesidad de manipulación, fantasías compensatorias, intelectualizaciones, auto-engaños, etc.

Sentimientos de vacío

El proceso de cambio que el paciente narcisista atravesará pasa por aceptar su otro sentimiento de deflacción (versus inflacción) dice Yontef, donde la caída del ideal conlleva sentimientos de duelo y  una buena dosis de rabia para desestructurar y hacer añicos una situación de fantasía frente a la dolorosa realidad que ha de ser aceptada.

A medida que el narcisista es consciente de la discrepancia entre su imagen y la realidad puede ir elaborando el duelo y abandonar las energías empleadas en el mantenimiento de la defensa, para obtener la libertad de ser lo que es en lugar de lo que pretende ser.

A lo largo del proceso terapéutico el paciente narcisista atraviesa por sentimientos de soledad, y con los primeros sentimientos de soledad también emergen las primeras necesidades de contacto genuino con los demás, y la posibilidad de experimentar identificaciones con el otro.

Perfeccionismo

El éxito terapéutico se relaciona con el abandono de la necesidad de perfección y la aceptación de lo que se es más que la obsesión en lo que se “debería ser”.

Gary Yontef aporta datos sobre la falta de contacto auténtico que los pacientes narcisistas mantienen con sus padres y cómo este fenómeno no se descubre al inicio de la terapia, debido a la gran idealización que el paciente trae de su familia, especialmente de su madre.

El aspecto más importante de la infancia de este tipo de paciente, y una de las causas de su patología, es el sentimiento de no haber sido percibido de forma precisa ni correspondido de forma adecuada, de manera tal que se reconociera su propio sí mismo, incluyendo su experiencia emocional, necesidades, habilidades y debilidades.

El vínculo

Si el psicólogo consigue establecer un vínculo con este paciente es más fácil que el narcisista pueda ir deshinchando su sí mismo falso construido de fantasías y permitir que se haga figura su autenticidad.

Desde la sensibilidad y la empatía el terapeuta puede reportar al narcisista una experiencia correctiva, donde sí es recogido en su sentir y reconocido como persona valiosa, ayudándolo en la reconstrucción de su identidad.

Luego la finalización exitosa de una terapia de trastorno narcisista de personalidad se relaciona con un cambio profundo y un encuentro con su verdadera identidad personal; un trabajo que siempre resulta largo en el tiempo si se desea que la persona obtenga una comprensión profunda de su estructura de funcionamiento.

Origen: Narcisismo Tratamiento