La erotización temprana de las niñas

Tienen 7, 8, 9 o 10 años y ya quieren vestirse como si fuesen grandes, imitar a las celebrities y subir fotos con mirada seductora a Facebook. Las niñas son hoy el blanco del marketing y los medios, que las empujan a mundo de seducción cuyos códigos no entienden ni pueden entender. ¿Cuáles son las consecuencias de quemar etapas? ¿Quiénes son los responsables? ¿Qué podemos hacer para cuidar a nuestras hijas? Por Ana Roberts.

Juana tiene 10 años y está enojada con su mamá porque no la va a llevar al recital de Katy Perry, una joven cantante inglesa que enloquece a los adolescentes. Juana dice que ya se perdió el recital de los Jonas Brothers y el de Miley Cirus, la protagonista de Hanna Montana, su serie preferida. Además, se queja de que no la dejan tener Facebook ni vestirse como sus amigas, con minis, remeritas con un hombro al aire, shorts ajustados y vestiditos negros. Marcela, que tiene 36 años, le explica a su hija una y otra vez que esa música no es para su edad, que no le parece que deba vestirse como una cantante de 23 años y mucho menos adoptar las poses de las modelos de publicidades o las actrices de televisión.

Pero Juana no entiende ni quiere entender; está bombardeada por el marketing, la televisión, las redes sociales, el cine y las revistas. En lugar de jugar al dominó, pintar, leer cuentos o andar en bicicleta, ella, como muchas de sus amigas, quiere bailar como Shakira, vestirse como una adolescente y hacerse producciones de fotos para subir a Facebook. Juana, y muchísimas chicas de su generación, quieren imitar a modelos, actrices o cantantes, y adoptan, sin saber demasiado qué están haciendo, una actitud seductora que nada tiene que ver con su edad.

Sin darse cuenta, entran en un juego montado por la enorme maquinaria del marketing y el consumo, que afecta su desarrollo psicosocial y las empuja con violencia a un mundo que no manejan, porque no conocen sus claves ni sus códigos. Las chicas no están en condiciones de entender cuál es el mensaje que están dando, y los varones de su edad no pueden procesar ese mensaje que reciben.

La erotización infantil es un fenómeno que avanza. Los chicos de entre 5 y 12 años son arrastrados hacia un consumo de productos inadecuados para su edad. Las “mini-teens” –estas adolescentes en miniatura– arrasan, y las ventas crecen sin parar… La ropa, los juguetes, los juegos de la computadora, las películas, los personajes de ficción y hasta los dibujos animados empiezan a hacer hincapié en los atributos eróticos, sobre todo de las mujeres, y en el rédito personal que se le puede sacar al atractivo sexual.

Además, la industria de la moda las busca cada vez más chicas. Este año, sólo para dar un ejemplo, la revista Vogue desató la polémica con una campaña en la que una chica de 10 años posaba como si fuese una modelo de 20 (ver recuadro). Desde todos lados, las impulsan a querer vestirse como grandes, moverse como grandes y divertirse como grandes. No quieren jugar a la mamá ni a la doctora, sino a ser la celebrity que despierta suspiros en la multitud.

Se trata de un negocio redondo que en la población infantil puede tener consecuencias graves; una de ellas, impedirles que vayan descubriendo el universo adulto, el de la sexualidad y la sensualidad, a su propio ritmo.

Pero este fenómeno no es exclusivo de la Argentina, sino que se da en todo el mundo y ya despertó fuertes reacciones de varias organizaciones internacionales que dan la voz de alerta ante lo que llaman la “sexualización precoz de la infancia” o la “erotización temprana”. Entre otras organizaciones, la American Psychological Association –Asociación Americana de Psicología (APA)–, de Estados Unidos, llamó la atención sobre los riesgos de empujar a los chicos a un mundo para el que todavía no están preparados, y la británica Mumsnet (Red de madres) lanzó el año pasado una campaña cuyo eslogan era “Let Girls be Girls”: dejen que las niñas sean niñas.

A ellos se sumó The Australia Institute, una organización de mucho prestigio que difundió un informe llamado “Pedofilia corporativa”, el cual alerta sobre este marketing erotizador que tiene a los niños como target de consumo.

Las mujeres son usadas como objeto sexual desde cada vez más chicas, por lo que varias organizaciones advierten sobre los riesgos de crear un ambiente propicio para la pedofilia. Las redes sociales son hoy un espacio en el que los pedófilos encuentran fácilmente lo que buscan y se ponen en contacto con chicas que ni siquiera sospechan de sus intenciones.

Desde Sophia quisimos analizar el fenómeno y preguntarnos no sólo por qué ocurre y qué papel desempeña el mercado, sino también cuáles son las consecuencias de adelantar el desarrollo sexual de los chicos, qué responsabilidad nos cabe a los padres, qué podemos hacer para proteger a nuestros hijos de esta tendencia y cómo podemos ayudarlos a respetar sus tiempos y su desarrollo físico, psíquico y emocional.

¿Qué pasa cuando los adelantamos?

“En la niñez existe la sexualidad, pero se manifiesta de una manera muy distinta a la que muestran los medios hoy. Los chicos descubren a qué género pertenecen, si son varones o mujeres, y hay una curiosidad por indagar qué significa eso, por conocer el propio cuerpo y el del otro, por jugar otros roles. Pero no hay erotización en eso, porque no hay una elección de un objeto sexual ni un enamoramiento”, explica Marcela Larraguibel, una psiquiatra infanto-juvenil chilena que, junto con la Universidad Católica de Chile, elaboró un informe en el que denuncian que se les está quitando a los niños una etapa crucial de su desarrollo psicológico.

La psiquiatra dice que en los adultos hay una búsqueda sexual por atraer al otro, por gustar, y que esa búsqueda se ve en la manera en que se comportan, en que se visten, en que se mueven o seducen. El problema es que, como los niños no tienen esa búsqueda sexual, se produce un desfasaje cuando imitan lo que ven en la televisión o lo que les muestra la publicidad. Y esto tiene consecuencias: “La erotización infantil eleva el riesgo de problemas psíquicos y físicos a medio y largo plazo –señala el informe que preparó con sus colegas–. Los trastornos de la conducta alimentaria y los complejos estéticos debutan antes, y las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos no deseados están repuntando debido a conductas inmaduras”.

En ese sentido, la psicóloga argentina Andrea Saporiti, especialista en niños y adolescentes, dice que en los últimos diez años se han producido cambios por factores culturales y sociales. “Esto hace que los chicos estén expuestos desde muy temprana edad a una profunda sobreestimulación, que muchas veces hace que no se respeten los procesos internos necesarios para un desarrollo adecuado. Impulsar a los niños a dejar de serlo los lleva a situaciones que emocionalmente no pueden sostener. Saltear etapas genera síntomas que cada vez se observan más: estrés, cansancio, baja tolerancia a la frustración, falta de atención o descontrol.

En su documento Report on the Sexualization of Girls (Informe sobre la sexualización de las niñas), la APA dice que los chicos de hoy en día corren un grave peligro: “La sociedad los está bombardeando con mensajes que tienden a erotizarlos precozmente, en especial a las niñas. Un claro ejemplo es la publicidad de las zapatillas en la que la cantante Cristina Aguilera viste como colegiala, con su blusa desabotonada y lamiendo un chupetín. Las niñas se comportan como mujeres adultas; pero por muy insinuante o sexies que sean las frases que exhiban en su remera, no tienen la madurez suficiente para asumir las consecuencias de este tipo de comportamiento”.

El peligro de esta sexualización precoz, según la psicóloga argentina Dolores Young, es que los chicos adoptan conductas para las que todavía no tienen desarrollada su capacidad madurativa: “Y tampoco saben evaluar lo que es bueno, o no, para ellos. Todas las etapas tienen su razón de ser y la niñez es muy importante: es el tiempo del ‘como si’, el tiempo de aprender los vínculos, de los juegos con los pares, de la imaginación o de la aventura…”.

Así, los especialistas coinciden en que el interés principal de la erotización infantil es explotar  el atractivo sexual de los niños a través de la moda, el baile, los personajes de ficción o la música, para convertirlos en perfectos sujetos de consumo. “El niño no debería ocupar su tiempo en bailar de la manera más atractiva posible, sino en aprender habilidades sociales, como solucionar problemas, esperar su turno, trabajar en grupo o ser menos egocéntrico. Todo esto, a través del juego. El baile sólo puede ayudarlos a mejorar destrezas motoras gruesas y nada más”, explicó Larraguibel.

Y los padres… ¿dónde están?

Aunque a muchos les cueste aceptarlo, varios padres contribuyen a profundizar esta tendencia. Lo hacen con su actitud y con hechos aparentemente inofensivos, como vestir a sus hijas como grandes o promover que se maquillen o se pongan tacos, botas de caña alta, remeritas con un solo hombro o que dejen el ombligo al aire… aunque sea para jugar.

La APA, en su informe, se muestra preocupada por esto: “Si las niñas compran productos y ropa diseñados para lucir atractivas y sexies, y si moldean sus identidades siguiendo a las celebridades más seductoras, están sexualizándose. Sin embargo, los mensajes que contribuyen a la erotización infantil no vienen sólo de los medios o del mercado; son los padres quienes, a veces sin notarlo, insisten en que mantener una apariencia física atractiva es una meta esencial para las niñas. Y algunos incluso permiten y fomentan la cirugía plástica a muy corta edad”.

Andrea Saporiti señala que hay padres que no intentan revertir este bombardeo erótico y que argumentan que los chicos de hoy nada tienen que ver con los de antes. “Eso no es así, están equivocados, porque los juegos tradicionales siguen teniendo la misma importancia. Para que un niño se desarrolle de la manera adecuada, es necesario que se sienta emocionalmente bien, sin que nadie le imponga modelos de adultos”.

Por eso, es bastante corriente ver a madres que sucumben a la tentación y convierten a sus hijas, de cualquier edad, en compañeras de compras o en diminutos maniquíes de pasarela a quienes visten como su versión reducida. “Creo que, en realidad, hay una especie de fascinación en los adultos frente a dos factores: la manipulación (con la que pueden moldear a los niños) y la inocencia (de los niños) –explica la psicóloga–. Muchos padres depositan sus propios deseos en los chicos y esto genera en algunos adultos una relación de poder que, de alguna manera, los gratifica. Pero esto no contribuye a una relación sana, ya que la función del adulto es proteger a los niños, cuidarlos, mostrarles aquello que es bueno para su crecimiento y su desarrollo integral como personas. Y, sobre todo, respetar su condición de niños”.

Aunque a una madre le parezca divertido vestir a su hija con minifalda, leggins o botitas de caña alta, hay que evaluar si con estos complementos se la está ayudando a construir una imagen positiva de sí misma o si estamos siguiendo a ciegas el dictamen de un marketing al que sólo le interesa vender más. Los especialistas sostienen que bastan algunas preguntas para saber si estamos haciendo las cosas bien: ¿Le aporto algo a mi  hija vistiéndola así? ¿Acompaño su crecimiento real: afectivo, psíquico, físico y emocional? ¿Fortalezco su autoestima? ¿Me estoy proyectando en mi hija? ¿Le impongo sutilmente un estilo de vestir que es un reflejo de lo que yo quisiera ponerme?

“La infancia se caracteriza, sobre todo, por el juego de imitación y de roles. Una cosa es jugar a la mamá y al papá, donde el proceso de identificación comienza su desarrollo en varios aspectos relacionados con el cuidado o la maternidad-paternidad, y otra cosa es estimular un juego que no entienden. Recordemos que a los 7 años, los chicos se encuentran en una etapa del desarrollo psicosexual de latencia; es decir, su foco no esta centrado en la sexualidad, sino que es una etapa que se caracteriza por el juego entre pares, su pensamiento sigue siendo concreto y su cuerpo es un cuerpo infantil. Si lo vestimos como un cuerpo adulto, los empujamos a un proceso que emocionalmente no pueden asimilar”, concluye Saporiti.

¿Cómo contrarrestar el bombardeo?

Contraatacar el marketing no es sencillo, pero es posible y necesario ayudar a los chicos para que crezcan sin quemar etapas. Hay que formar el gusto de las chicas mostrándoles que las creaciones de moda infantil (realmente infantil), además de ser lindas, son cómodas y van de acuerdo con la etapa que están viviendo; relacionarlas con actividades para niñas; incentivar su aspecto lúdico y verificar que todo el entretenimiento que consuman sea el adecuado para su edad. Los especialistas dan algunas recomendaciones.

Acompañarlos. “Es muy importante acompañar a los hijos en cada una de las etapas de su evolución. Acompañar implica involucrarnos, escucharlos, no tener miedo, ni conformarnos con el ‘Bueno, si a todos los dejan…’. Debemos tomarnos el trabajo de sentarnos con ellos para ayudarlos a saber elegir, seleccionar y explicar –dice Dolores Young–. A veces, nos da temor enfrentarnos; no sólo con nuestros hijos, sino también con los otros padres, porque tememos su mirada reprobadora”.

Analizar los contenidos. Marcela Larraguibel dice que tenemos que estar al tanto de las revistas que leen los chicos, de los programas que ven, de la música que escuchan y de los sitios web que visitan. No sólo para chequear que no haya violencia, sexo y otros temas inapropiados para los niños, sino para buscar aquellos contenidos pensados para fortalecer valores, potenciar la autoestima de los chicos y contribuir a que disfruten esta etapa tan linda de su vida.

Destacar una imagen positiva. Hay que ser claro y explicar por qué ciertos programas, prendas de vestir o complementos no son adecuados para su edad. Y, según la APA, hay que ser igual de concreto al proponer alternativas que contribuyan a destacar una imagen femenina positiva: “Qué lindo te queda eso que te pusiste; eso sí es lindo para una chica como vos”.

Entenderlos. Hay que comprender que es normal que los chicos, sobre todo los preadolescentes, se sientan presionados por la moda, por los medios de comunicación o por los amigos. Hay que ayudarlos a elegir de manera acertada dentro de las tendencias y recordarles que ellos serán lo que quieran ser y que eso es más importante que su aspecto.

Hablar de sexualidad. Muchos sentimos que hablar de sexualidad con los hijos es una tarea incómoda, pero es necesario abordarla con naturalidad, sin tabúes y encuadrando la sexualidad dentro de una vida saludable, íntima y, sobre todo, madura y satisfactoria. Los mensajes que reciben de nuestra parte deben contrarrestar los que les llegan desde el mercado.

Bajarlas a la realidad. Andrea Saporiti subraya que es necesario que las chicas sepan que los personajes de las novelas, los dibujos animados, los videojuegos, las películas o las publicidades no son reales. Muchas veces, las historias, las medidas o el aspecto de estos personajes no pueden trasladarse a una persona. Por ejemplo, las medidas desproporcionadas de la Barbie, con unas piernas eternas que no se condicen con el tronco.

¡Animarlas! Es recomendable tratar de encauzar a las chicas hacia actividades que hagan hincapié en el talento y en otras habilidades diferentes a la mera estética. En este sentido, el deporte y las artes plásticas son una alternativa muy buena para sacar el foco del aspecto físico.

Lo mejor es enseñarles a nuestros hijos a encontrar dentro de ellos lo que los hace auténticos y valiosos. Esto actúa en contra de la erotización masiva, porque en lugar de copiar lo que ven, forjan su personalidad y se definen como seres individuales, con características propias. Por eso, los especialistas ponen el énfasis en los padres, especialmente en las madres, que al fin y a l cabo son el primer modelo de las chicas. Es el ejemplo que les damos el que, finalmente, logrará protegerlos del bombardeo erótico al que están hoy sometidos.

Campañas polémicas

En diciembre del año pasado, la revista Vogue París realizó una campaña fotográfica que desató la polémica en todo el mundo. Tres chiquitas de 5 años posaron como adultas para el fotógrafo Sharif Hamza. Vestidas de Versace, con joyas de Bvlgari, tacos increíbles de Balmain y maquilladas como para salir a romper la noche, estas tres “modelitos” hicieron estallar todos los códigos del mundo de la moda. Las críticas no se hicieron esperar: muchos son los que creen que es completamente inadecuado utilizar a menores en actitudes adultas, sensuales y provocativas para vender productos nada apropiados para su corta edad. No contentos con la primera experiencia, este año hicieron una producción sexy con una chica de 10 años que ya se perfila como “la” modelo de los próximos años.

Pero Vogue no fue la única que desató la polémica. La cadena de ropa Primark fue denunciada en Inglaterra por comercializar unos bikinis con relleno para chicas de 7 y 8 años. Incluso, algunos acusaron a la marca de incitar a la pedofilia con la venta de estos trajes de baño. Tras conocerse la noticia y las duras acusaciones, la firma optó por retirar de sus estanterías el controvertido producto. Los conjuntos, de color rosa con estrellas de oro, o negros con lunares en blanco, se vendían junto con el resto de los trajes de baño para chicas no mayores de 8 años. Armani, por su parte, también fue denunciado por una campaña gráfica en la que su línea de ropa junior era presentada por dos niñas de 5 y 6 años con rasgos orientales, vestidas con poca ropa. La publicidad fue denunciada porque se estimó que este aviso “fomentaba el turismo sexual”.

Otro ejemplo que se multiplica es el de los certámenes musicales en los que los chicos bailan, cantan y se expresan como si fueran estrellas en miniatura. La televisión europea, estadounidense y latinoamericana está llena de programas del estilo de Bailando Kids. Pero no se trata de chicos que muestran sus habilidades artísticas, sino de niños que cantan y bailan desplegando una sensualidad que intenta atraer y seducir, sin saber qué provocan en los espectadores. Oceane Scharre es un ejemplo de este fenómeno. Con sólo 11 años, la niña ya sabe lo que es competir por ser la más linda. Fue elegida Mini Miss Francia en 2010, y desfila, posa y luce como las grandes, pero la diferencia es que todavía tiene edad para estar jugando en lugar de representar a su país como la chica más bella.

Dejen que las niñas sean niñas

En enero de 2010, el sitio de Internet Mumsnet, muy influyente en Inglaterra y con 1,35 millones de visitantes mensuales, lanzó la campaña “Let Girls Be Girls” (Dejen que las niñas sean niñas) y pidió retirar de la venta los artículos demasiado sexies destinados a los menores. A través de esta campaña, miles de padres británicos expresaron su preocupación con respecto a este tema.

Mumsnet también solicitó que las revistas para hombres estuvieran fuera de la vista de los menores, algo a lo que se comprometieron los distribuidores de diarios. La fuerte repercusión de la movida de Mumsnet llegó hasta el primer ministro británico, David Cameron, que se encargó de reunir a todos los sectores relacionados con el tema (distribuidores, publicistas, editores, canales de televisión, industrias del video y del disco) para discutir el asunto.

Respaldado por la iniciativa de diversas asociaciones de padres británicos, Cameron mandó elaborar además un documento, el informe Bailey, que fue publicado en los medios en junio de 2011 y sugiere la necesidad de “crear un escudo para proteger a los niños de convertirse en precoces consumidores de sexualidad”. Aunque por el momento se trata sólo de un informe con advertencias y recomendaciones, el gobierno británico parece decidido a endurecer las leyes de protección al menor. Sin ninguna duda, el tema va a molestar a algunos, sobre todo a publicistas e industrias que lucran con la venta de determinados productos para la infancia.

Por otra parte, y en señal de buena voluntad, la Federación de Comerciantes Británicos (BRC) publicó una declaración que condena los eslóganes e imágenes “sugestivas” y que promueve los colores y cortes “apropiados” para la edad de los niños: el negro y los cola-less, por ejemplo, quedan prohibidos para la ropa interior infantil. Nueve cadenas firmaron la declaración; pero otras, las que venden la mayoría de artículos sensuales para niños (Primark, BHS y Topshop, por ejemplo) no la firmaron porque no están dispuestos a que se reduzcan sus ventas.

Pedofilia corporativa

“Pedofilia corporativa” es un término acuñado por el escritor y pensador australiano Philip Adams, que lo definió así: “La venta de productos a niños antes de que estén listos para entender lo que realmente significa la publicidad y, en consecuencia, antes de que estén preparados para aportar su consentimiento al proceso de consumo al que esa publicidad los conduce”.

The Australia Institute es el think tank (la usina de ideas) más prestigioso de Australia; está ubicado en Canberra y dirige investigaciones en diferentes ámbitos para mantener al público informado y estimular así el debate y el intercambio de ideas. En octubre de 2006, el instituto publicó un extenso informe en el que adoptó el término de Adams: “pedofilia corporativa”, una metáfora comparativa entre la palabra “pedofilia”, como el placer sexual que un adulto obtiene del abuso de los niños, y los beneficios financieros que una corporación obtiene a través de la utilización de menores como principales objetivos de sus ventas.

En este informe, la metáfora se aplica  específicamente a la publicidad o al marketing que busca presentar a los niños  menores de 12 años de forma sexualizada y sugestiva, o que pretende vender productos a los niños recurriendo deliberada y abiertamente a actitudes y conductas de sexualidad adulta.

El informe dice que este tipo de marketing y publicidad es en sí mismo un abuso de menores y considera que hay tres tipos de materiales que son los responsables de exacerbar la erotización infantil: la publicidad televisiva y gráfica, las revistas para chicas y los programas de televisión.

“Las niñas y las adolescentes están siendo forzadas a crecer de un modo demasiado rápido y antinatural en una sociedad que nosotros, como adultos, somos responsables de haber creado. Esta sociedad está dañando su bienestar emocional. Estamos creando una generación que crece bajo un nivel de estrés al que ninguno de nosotros hemos sido sometidos antes”, dice el informe, que puede consultarse en www.tai.org.au.

12 reglas del maltrato psicológico

((( 1 )))

A mayor poder,
mayor probabilidad de Maltrato Psíquico.

 

((( 2 )))

La presencia de Maltrato Psíquico es
completamente independiente de la voluntad, aceptación
o deseo
por parte de la Víctima.

 

((( 3 )))

La condición de Víctima es
completamente justificable,
pero nada justifica a un Maltratador.

 

((( 4 )))

En todo Maltrato Psíquico siempre existe,
como mínimo, un Cómplice,
sea éste de tipo Activo o Pasivo.

 

((( 5 )))

Todo Cómplice de Maltrato Psíquico
constituye un tipo de Maltratador.

 

((( 6 )))

Inicialmente,
todo Maltratador manifiesta las virtudes que resulten personalmente más atractivas para la Víctima,
así como los defectos que resulten personalmente
más secundarios para la misma.

 

((( 7 )))

La gran mayoría de los problemas humanos son consecuencia directa del Maltrato Psíquico, sea en su origen o en su mantenimiento.

 

((( 8 )))

El Maltrato Psíquico está en la raíz de todo
Trauma Psíquico,
Problema Psicológico
o Trastorno Mental No Genético.

 

((( 9 )))

Educar con Maltrato Psíquico
puede resultar temporalmente eficaz,
pero siempre resulta terminantemente ineficiente.
Todo Maltrato Psíquico es contrario a un aprendizaje adecuado y sin consecuencias indeseables.

 

((( 10 )))

Al contrario de lo socialmente estipulado,
el Insulto y la Violencia Física
no
son ni de lejos las únicas vías
de causar daño o sufrimiento a una persona.

 

((( 11 )))

Todo Maltratador Psíquico actuará
como si jamás hubiera ni hubiera habido
Maltrato Psíquico por su parte
o, en última instancia,
intentará convencer a la Víctima de que cambiará
o de ya haber cambiado definitivamente.

 

((( 12 )))

A mayor Maltrato Psíquico,
mayor riesgo de Maltrato Físico.
Todo Maltrato Psíquico
aumenta las probabilidades de
Maltrato Físico.

ANAMIB – Asociación de Ayuda por Acoso Moral en el Trabajo – Cómo detectar la violencia psicológica

CÓMO DETECTAR LA VIOLENCIA PSICOLÓGICA Qué es la violencia psicológica La violencia psicológica no es una forma de conducta, sino un conjunto heterogéneo de comportamientos, en todos los cuales se …

Origen: ANAMIB – Asociación de Ayuda por Acoso Moral en el Trabajo – Cómo detectar la violencia psicológica

Demostrar el maltrato psicologico

Introducción

El Maltrato Psíquico es un fenómeno perfectamente observable, identificable y demostrable, a pesar del escepticismo dominante y a pesar de que hasta la actualidad no se le haya otorgado la atención pertinente (como sí ha sucedido con numerosos casos de Mobbing, Acoso Sexual, Acoso Periodístico, etc.).

Sin embargo, ¿cómo demostrar una mirada cargada de odio? ¿Cómo demostrar una violencia que apenas se vislumbra en lo que se sobreentiende o en lo que no se dice? ¿Cómo demostrar una violencia que tan sólo se vierte sobre la Víctima elegida, y sin la presencia de nadie ni rastro físico alguno?

Amistades, familiares, compañeros, vecinos, a menudo no pueden ni imaginar lo que sucede o ha sucedido, ni mucho menos lo que puede llegar a suceder. Cuando terminan por conocer la realidad de las agresiones, ellos mismos se sienten trastornados y horrorizados, aunque, muy frecuentemente, por muy allegados a la Víctima que sean, acaben por mantenerse al margen alegando: Yo prefiero no entrar en eso“, “Son cosas entre vosotros” o “Yo no he visto lo mismo que tú dices“. Incluso la propia Víctima llega a dudar de sus propias percepciones y a dudar si no está exagerando o si directamente se lo ha inventado todo.

Una vez identificados tanto Maltratador como Víctima con ayuda de las pautas expuestas en el apartado “Cómo Identificar el Maltrato Psíquico“, puede recurrirse a otros procedimientos a fin de demostrar la existencia de Maltrato Psíquico en un caso dado.

Existen técnicas de entrevista realizadas por profesionales especializados, así como tests psicológicos probadamente eficaces, que demuestran el Maltrato Psíquico al establecerse una total relación causa-efecto entre el Maltratador y el daño moral (entre otros) provocado en la Víctima. A través de ellos, pueden obtenerse sobrados indicios e, incluso, suficientes pruebas judiciales como para iniciar las correspondientes acciones legales con excelentes perspectivas de éxito.

Valgan como claros precedentes judiciales de Maltrato Psíquico los ya numerosos casos de procesamiento por Acoso Sexual, Mobbing o Acoso Periodístico en los que la Víctima ha acabado siendo reconocida como tal por la Justicia, y el Agresor ha acabado siendo condenado sin haber habido Maltrato Físico alguno.

Tomado de http://maltratopsiquico.es.tl/C%F3mo-DEMOSTRAR-el-Maltrato-Ps%EDquico.htm

Qué es SEXTING

Definición

El sexting consiste en el envío de contenidos de tipo sexual (principalmente fotografías y/o vídeos) producidos generalmente por el propio remitente, a otras personas por medio de teléfonos móviles.

Según el glosario de ciberseguridad del gobierno de Australia del Sur, es el acto mediante el cual una fotografía digital sexualmente explícita que una persona se toma a sí misma es enviada a otra persona como un MMS por medio del teléfono móvil.

El Centro de Investigación sobre Delitos contra los Niños de la Universidad de New Hampshire en su destacado estudio publicado en diciembre de 2011 define el sexting como “imágenes sexuales producidas por menores susceptibles de ser consideradas pornografía infantil”.

Otra definición es la que da el Urban Dictionary: “el acto de enviar mensajes de teléfono móvil a alguien con el objetivo de tener con el o ella un encuentro sexual; inicialmente intrascendente, más tarde se convierte en algo sugerente y finalmente explícito.”.

cómo y por qué se origina

Desde el origen de los medios de comunicación, las personas los hemos usado para enviar contenidos de tipo sexual (eróticos, pornográficos, etc.), pero con las NTIC surge un peligro: la difusión masiva e incontrolada de dichos contenidos.

En el caso de sexting se trata de contenidos muy íntimos, generados por los propios remitentes, mediante la grabación de sonidos, fotos o vídeos propios en actitudes sexuales, desnudos o semidesnudos, normalmente con destino a una pareja sexual o amorosa, aunque también en no pocas ocasiones a otros amigos, como un simple juego. Esto expone al creador o creadora de dichos contenidos a graves riesgos.

En PantallasAmigas llevamos tiempo analizando los motivos de los adolescentes para practicar sexting. ¿Por qué lo hacen? ¿Qué los empuja a ello? La respuesta no es fácil ya que es una práctica reciente sobre la que aún no hay estudios concluyentes, pero pueden influir uno o varios de estos factores:

  • Creen que una imagen en un terminal móvil está segura y no son capaces de proyectar, de imaginar, las variadas formas en que esa imagen puede salir del dispositivo. Un robo, un error, una broma, un extravío… o la voluntad de su propietario.
  • Confían plenamente en la discreción —cuando no en el amor eterno profesado— por parte del destinatario del envío. Carecen de experiencia vital suficiente que les invite a pensar en que las cosas, en la vida, cambian por muy diversos factores.
  • Sienten cierta presión de grupo que les lleva a ganar notoriedad y aceptación en este contexto, el digital, tan importante para ellos. Este factor, añadido a la plenitud hormonal, puede generar combinaciones poco recomendables.
  • Las influencias y modelos sociales distan del recato. La exhibición de relaciones sexuales o desnudos por personas no profesionales, comunes, abundan en la Red. Si pueden ver a cualquier persona anónima en su intimidad a través de la Red, no parece tan grave que uno aparezca de esta guisa. El desnudeo es algo común, hasta cierto punto normalizado.
  • Desconocen las consecuencias que para su vida puede llegar a tener el hecho de que esa imagen comprometida sea de dominio público.
  • La natural falta de percepción del riesgo que acompaña a la adolescencia y el espíritu transgresor desencadenan ciertos desafíos. En algunos casos resulta simplemente divertido, en otros, sirve para coquetear o dar otro contenido a una relación.

En concreto se ha apuntado en repetidas ocasiones por parte de diversos expertos y estudios (vid. ejemplo), como factor que impulsa el sexting, al contexto cultural en el que crecen muchos adolescentes, con un marcado culto al cuerpo, a las celebridades, y en el que los medios de comunicación de masas (sobre todo la TV) promueven esos y otros valores como por ejemplo la competitividad en todos los órdenes de la vida (tener el mejor cuerpo, el mayor número de amigos, ser el/la más popular…). El hecho de que muchas estrellas del deporte, el cine o la música realicen sexting y esto se trasmita por los medios, contribuye a normalizar e incluso dar cierto aire de prestigio a dicha actividad entre los adolescentes. El particular fenómeno del scarlettjohansoning es muestra de ello.

Un estudio de 2009 del Internet & American Life Project del Pew Research Center apuntaba que los adolescentes podrían tomar las imágenes de sexting como un sustituto de las relaciones sexuales, al tiempo que se están usando como una especie de moneda emocional, que necesitan pagar para mantener una relación. La organización británica Oldham Safeguarding Children’s Board también ha apuntado que los adolescentes consideran el sexting una especie de forma de sexo seguro, pese a los notorios riesgos que implica. Otros estudios descartan que el sexting sea un sustituto del sexo físico y lo consideran parte de un conjunto de prácticas sexuales de riesgo.

Según un estudio publicado en la revista Pediatrics el motivo más común para el sexting entre adolescentes era una relación sentimental, aunque también se citaron las bromas y el ligue. Una cifra importante de los menores que salían en el sexting (31%) lo habían hecho en relación con el consumo de alcohol o drogas. En los casos en que había mayores de edad implicado, todos tenían entre 18 y 21 años. Un 3% de los que habían aparecido en las imágenes o las habían realizado, reconocieron hacerlo a causa de amenazas o un chantaje. En setiembre de 2012 otro estudio pediátrico realizado en Los Ángeles (California) apuntaba también a la relación entre sexting y sexo con alcohol o drogas.

La organización ConnectSafely ha determinado en un estudio que las principales razones para producir y/o trasmitir sexting son las siguientes:

  • noviazgo
  • coqueteo
  • lucimiento
  • impulsividad
  • presión de los amigos
  • venganza
  • intimidación
  • chantaje

Una investigación publicada en 2011 por UNICEF señalaba que los jóvenes se sienten a menudo más cómodos compartiendo informaciones íntimas o comportándose de una manera sexualizada online que fuera de la Red y que hay un número significativo de adolescentes que están publicando imágenes suyas de tono sexual en la Red.

Según el Centro de Investigación sobre Delitos contra los Niños la ruptura de una pareja es una causa frecuente de los casos de sexting distribuido sin autorización que llegan a manos de la policía en los EE. UU. En un 33% de los casos que llegaron a la policía estadounidense en 2008 y 2009 no existen agravantes y son más bien debidos al interés por experimentar, a una relación sexual de pareja o al flirteo. Los investigadores de esta entidad llaman la atención sobre los casos de menores muy jóvenes que están usando el sexting para llamar la atención de los demás.

“Para los jóvenes, mostrar el cuerpo es considerado como un asunto de belleza, no pasa por los códigos morales impuestos por los adultos”, según la investigadora Luz María Velázquez Reyes, del Instituto Superior de Ciencias de la Educación del Estado de México.

Según Jon Brown director del programa sobre abuso sexual de la NSPCC británica, se han descubierto numerosos casos en ese país en los que chicas incluso de 12 años reciben presiones de sus novios para enviarles fotos suyas desnudas.

 

datos sobre el sexting

Un estudio de la Universidad del Sur de California publicado en setiembre de 2012 y realizado entre estudiantes de instituto de Los Ángeles, asoció el sexting entre adolescentes con una mayor probabilidad de un comportamiento sexual de riesgo. Los adolescentes que practican sexting son siete veces más propensos a ser sexualmente activos que los que aseguraban no usar el móvil con fines sexuales. El trabajo advertía además de que el riesgo es aún mayor en el caso de los adolescentes de más edad y que no son heterosexuales. El 12% del total de estudiantes reconoció haber enviado algún mensaje o una foto de sexo explícito y el 40% aseguró conocer a alguien que practicaba sexting. El estudio indicaba que las chicas que habían enviado fotos desnudas con su móvil eran las que más probable era que tuviesen también una relación sexual de riesgo, que tuviesen varias parejas sexuales o que consumiesen alcohol y drogas antes de practicar el sexo.

 

Un estudio publicado en Julio de 2012 y realizado por University of Texas Medical Branch Health entre adolescentes de 14 a 19 años que estudiaban en institutos públicos de los EE. UU., reveló que más de 1/4 de los adolescentes habían enviado una foto de sí mismos desnudos por medios electrónicos y que la mitad había recibido solicitudes para hacerlo, y que 1/3 había realizado tales peticiones. El estudio también mostró que lo más común es que los chicos se lo pidan a las chicas (al 27% de ellas les molesta mucho) y que los que realizan sexting coinciden en mayor número con los que salen con alguien y con quienes mantienen relaciones sexuales. En el caso de las chicas el estudio lo relaciona con prácticas como el consumo de alcohol o drogas antes del sexo o el tener múltiples parejas. El estudio fue publicado en la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine.

 

El 20% de los alumnos de un instituto privado del Suroeste de los EE. UU. han utilizado alguna vez sus móviles para enviar una foto sexualmente explícita, el 25% han reenviado ese tipo de imágenes y la mitad de los varones la ha recibido alguna vez. Esto es lo que reveló un estudio realizado por un equipo de psicólogos de la Universidad de Utah y publicado en la revista Archives of Sexual Behavior. Un dato chocante que incluía este informe es que quienes conocían las consecuencias legales del sexting eran los que más lo realizaban: 35% frente a 24% entre los que no eran conscientes de dichos riegos.

 

Según el Child Exploitation and Online Protection Centre británico, el 38% de los chicos entre 11 y 17 años han recibido mensajes de móvil o de correo electrónico con contenido sexual explícito y el 70% conocían al remitente.

 

El grupo de seguridad electrónica del Oldham Safeguarding Children’s Board —que trabaja en el área del Gran Manchester— afirma que de media dos colegios a la semana acuden a ellos en busca de ayuda por incidentes de sexting y que la cifra va aumentando. Entre estos casos ya han comenzado a detectar los primeros en escuelas de Primaria.

 

El 10% de los que envían SMS sexuales se ha equivocado alguna vez de destinatario. El estudio realizado en el Reino Unido destaca que casi la mitad de los adultos británicos habrían mandando este tipo de mensajes alguna vez en su vida.

 

Agentes de policía que vigilan las redes de pornografía infantil online han detectado desde finales de 2010 un incremento en las autofotos (y vídeos) que son robadas y terminan en estos círculos. Según el CEOP británico, existen miles de horas de grabaciones indecentes de web de chicas británicas que han terminado en webs de este tipo.

 

Según un estudio realizado entre chicas de 14 y 15 años, el 40% no veían nada malo en sacarse una foto en topless, y 1 de cada 6 (16,7%) no consideraba inapropiado posar completamente desnuda para otras personas. El 30% de las chicas que han recibido un mensaje de sexting reconocen que no sabían quién era la persona que se lo había enviado.

 

Un estudio publicado en la revista Pediatrics sobre el sexting entre los menores estadounidenses, reveló que sólo el 1% envían imágenes sexualmente explícitas (es decir, que muestran pechos desnudos, genitales o el culo, según la definición del estudio) que podrían ser constitutivas de delito de pornografía infantil según las leyes de los EE. UU.
Otros datos revelados por el estudio son:

  • 7% afirman haber recibido imágenes de otras personas desnudas o casi-desnudas.
  • El 5,9% las han recibido sexualmente explícitas.
  • De los que recibieron imágenes de sexting, el 56% eran chicas, y el 55% tenían 16 ó 17. Ninguna tenía menos de 12 años.
  • El 9,6% aparecía en imágenes desnudo o casi desnudo, o las había sacado o recibido (es decir, había estado implicado de alguna manera en un caso de sexting).
  • El 2,5% aparecía en dichas imágenes o las había creado. De esos, el 61% eran chicas, el 72% tenían 16 o 17 años y sólo el 6% tenían 10, 11 ó 12 años.
  • Del total de los entrevistados, el 1,8% se había sacado a sí mismo/a, el 0,3% había sido grabado/fotografiado por otra persona y el 0,4% había grabado/fotografiado a otro menor.
  • De los que salían en las imágenes o las habían sacado sólo el 54% mostraba pechos, genitales o culo desnudos.
  • Entre los que las recibieron, ese tipo de imágenes suponía el 84%.
  • El reenvío es poco frecuente: fueron distribuidas o publicadas en Internet en el 10% de los casos de sexting activo y sólo en el 3% de sexting pasivo.
  • El sexting activo sucedió:
    • Una sola vez en el pasado año, para el 41%.
    • Dos veces para el 23%.
    • De 3 a 5 veces para el 26%.
    • 6 veces ó más para el 10%.
  • El sexting pasivo sucedió:
    • Una sola vez en el pasado año, para el 39%.
    • Dos veces para el 33%.
    • De 3 a 5 veces para el 22%.
    • 6 veces ó más para el 6%.

 

El Estudio sobre seguridad y privacidad en el uso de los servicios móviles por los menores españoles, elaborado por INTECO y Orange incluye los siguientes datos acerca del sexting:

  • El 4,3% de los menores ha recibido imágenes sugerentes de personas de su entorno (sexting pasivo), y un 1,5% reconoce haberse hecho a sí misma/o fotografías de carácter sexy (sexting activo).
  • El sexting activo es más practicado por chicas (2,2%) al contrario que sexting pasivo, más practicado por los chicos (5,1%).

 

Según los datos recogidos en la encuesta EU Kids online II promovida por la Comisión Europea en su programa Safer Internet, uno de cada 10 menores entre 12 y 16 años afirma haber recibido mensajes de carácter sexual. Una cuarta parte de ellos afirmó haberse sentido afectada o molesta por haber recibido estos mensajes.

  • El 7% de los menores españoles entre 11 y 16 años (la mitad que en el conjunto en Europa) afirma haber recibido o visto mensajes de tipo sexual en los últimos doce meses. La edad es factor muy importante pues se observa un notable crecimiento cuanto mayor es el/la menor: 3% entre 11 y 12 años y cerca del 10% entre 15 y 16.
  • España se encuentra entre los países con menor incidencia de esta práctica en Internet y la diferencia es mayor entre quienes dicen recibir (10%) y quienes dicen enviar (1%) que en conjunto de Europa.
  • También hay diferencias según el sexo: cerca del 10% de los chicos afirman haber recibido en alguna ocasión sexting por Internet frente al 5% de las chicas. Los varones están más expuestos a la pornografía en internet y a la recepción de mensajes sexuales, mientras que entre las niñas es más frecuente sufrir ciberbullying.
  • Estos mensajes se ven o reciben de forma muy esporádica, con frecuencia menor de una vez al mes.
  • El porcentaje de menores a los que alguien a través de Internet les ha pedido hablar de sexo o enviar una fotografía o video suyo mostrando sus órganos sexuales es muy bajo. Alrededor del 1% en España y del 2% en Europa.
  • Los padres en general subestiman la incidencia del riesgo relativo a los mensajes sexuales, reportado por un 9% de los menores y estimado por un 5% de los padres.

 

En una encuesta realizada por Associated Press y el canal de televisión MTV uno de cada tres adolescentes y adultos jóvenes encuestados reconoció haber tomado parte en el sexting. El 61% de ellos reconoció que el sexting es “un problema” para los internautas su edad. Solamente el 10% de los encuestados que dijeron que habían intercambiado mensajes sexuales con personas que sólo conocen de Internet. En un estudio similar realizado en 2009 esa cifra era del 29%.

 

Según un estudio del Centro de Investigación sobre Delitos contra los Niños de la Universidad de New Hampshire, la policía de los EE. UU. trato entre 2008 y 2009 un total de casi 3.500 casos de sexting de menores (1.750 casos por año), en 2/3 de los cuales concurrían circunstancias agravantes, tales como la participación de un adulto (36%) o actuación abusiva por parte de un menor (31%).

  • De los casos en que había un adulto implicado, la mitad de esos adultos tenían entre 18 y 25 años. En un 5% de este tipo de casos eran los menores quienes enviaban sus desnudos a los adultos en busca de sexo, es decir, casi un 2% del total de casos analizados.
  • En el 6% del total de casos el comportamiento era gravemente delictivo al implicar sextorsión o abuso sexual entre los propios menores.
  • En el 17% del total de casos se había producido distribución del sexting sin autorización.
  • En su mayoría (63%) los casos no pasaron más allá de los teléfonos móviles, es decir: no acabaron en Internet.
  • En dos de cada tres casos las imágenes mostraban los genitales o relaciones sexuales, y por tanto serían pornografía infantil según las leyes federales de los EE. UU.
  • El intercambio de imágenes de sexting juega un papel relevante en las relaciones sexuales ilícitas entre adultos y menores.

 

Luz María Velázquez Reyes, del Instituto Superior de Ciencias de la Educación del Estado de México, comunicó en noviembre de 2011 las siguientes cifras después de entrevistar a 708 estudiantes (232 de bachillerato y 476 de licenciatura):

  • 80% habían visto imágenes de personas semidesnudas o desnudas en las redes sociales.
  • 20% se tomó fotografías o videos sexualmente sugestivos.
  • 20% recibió invitaciones para retratarse en poses eróticas o pornográficas.
  • El 45% compartió material erótico recibido por teléfonos celulares.
  • 10% lo ha publicado en sus perfiles o lo ha enviado a sus contactos.
  • 60% recibió imágenes o videos con estas características.
  • En el 25% de los casos, los jóvenes los comparten con su pareja, y el 10 por ciento, con personas cercanas.
  • El 55% de los encuestados conoce a alguien que guarda fotografías o videos de novias.

 

Una encuesta realizada por el web brasileño Capricho reveló que más del 90% de las chicas habían recibido solicitudes para mostrarse desnudas ante la webcam.

 

Investigadoras de la Universidad estadounidense de Rhode Island realizaron una encuesta entre jóvenes en edad universitaria y encontraron que 2/3 (67%) habían realizado sexting y el 78% también lo habían recibido. El 17% incluso lo había reenvíado a terceras personas.

 

Una encuesta de la organización mexicana ASI reveló que el 90% de las personas que envían sexting, autofotografiándose en poses eróticas o desnudas, son mujeres. En una amplia encuesta realizada a más de 10.000 estudiantes mexicanos de cuarto de primaria hasta tercero de secundaria (el 85% tenía entre 12 y 16 años) dio a conocer que casi el 8% de estos jóvenes reconocen haber enviado imágenes suyas desnudos o semidesnudos a conocidos o extraños. El 36,7% de los encuestados dijo conocer a alguien que ha enviado o reenviado imágenes de ese tipo, y el 10,2% reconoció haber enviado mensajes de e-mail o de SMS con insinuaciones sexuales (sexting textual).

 

Connect Safely identifica los siguientes como los destinatarios más habituales de quienes generan el sexting:

  1. alguien que les gusta (21%);
  2. el novio o novia (20%);
  3. el ex novio/a (19%);
  4. amigos en general (18%);
  5. su mejor amigo/a (14%);
  6. desconocidos (11%)
  7. compañeros de clase (4%)

 

Según un estudio del INTECO (2010) el 8,1% de los menores españoles recibe de fotos o vídeos de chicos/as de su entorno en posturas provocativas o inapropiadas. El 4,0% reconoce haberse hecho fotografías o vídeos a ellos/as mismos/as en posturas provocativas o inapropiadas. La incidencia directa es algo mayor entre los adolescentes de 15 y 16 años: 6,1%.

 

En 2010, el 8,6% de los casos remitidos por los internautas al servicio Denuncia-online.org, que recibe quejas de problemas de diversa índole relacionados con las TIC, tenía que ver con el sexting.

 

El Departamento de Justicia de los Estados Unidos ha expresado su preocupación por el auge de este fenómeno que según reconocen está provocando nuevas tipologías de delitos.

 

Numerosos colegios e institutos de ese mismo país, así como en Australia y Reino Unido, están estudiando con urgencia el tema tras la aparición de numerosos casos, y aplicando nuevas normas al respecto para el curso 2009-2010.

 

La experta en educación infantil y ex-policía australiana Susan McLean afirmaba en 2010 que organizaciones que trabajan en el área de Victoria (Australia) cuantifican en el 80% el tanto por ciento de alumnos de 10º curso (14-15 años) que han enviado o recibido imágenes de sexting.

 

En una encuesta concluida en 2010 por Safernet Brasil por todo el país se descubrió que el 11% de los chicos entre 5 y 18 años había realizado alguna vez sexting.

 

Según la psicóloga estadounidense Susan Lipkins ya hay chicos de tan sólo 9 años que están haciendo sexting (datos obtenidos en un estudio entre 300 chicos). Según afirma Lipkins al menos el 65% de los adolescentes entre 13 y 19 años están haciendo sexting.

 

Según un estudio del Internet & American Life Project (Pew Research Center) en EEUU un 15% de los usuarios de teléfonos móviles de entre 12 y 17 años han recibido fotos de desnudos o semidesnudos en sus terminales. Tan sólo un 4% admite haber enviado esas fotos. Según el estudio de Pew, no hay diferencias entre ambos sexos pero sí que aumentan los casos con la edad: entre los diecisieteañeros el 8% había enviado imágenes sexualmente provocativas y el 30% las había recibido.

 

Un estudio realizado en 2009 entre estudiantes de varios Estados brasileños de entre 5 y 18 años, reveló que el 12% habían publicado fotos íntimas en internet, enviadas por e-mail o publicadas en redes sociales. Un 3,8% del total de entrevistados lo habían hecho más de 5 veces.

 

En el condado de Jefferson (Kentucky, Estados Unidos) en el comienzo del curso 2009-2010 se estaban produciendo 22 expulsiones al mes por causa del sexting.

 

Diversos Estados norteamericanos están emitiendo decretos o realizando urgentes modificaciones legislativas para diferencias los casos y no tener que aplicar graves acusaciones de pornografía infantil en todos los casos de sexting.

 

Según una encuesta realizada en los Estados Unidos por Harris Interactive para la empresa Cox Communications el 19% de los adolescentes participa en actividades de sexting enviando, recibiendo o trasmitiendo fotos de desnudos o semidesnudos por MMS o e-mail. El 60% de ellos lo hace a su novio o novia, pero el 11% reconoce haber enviado sexting a personas que ni siquiera conocían. El 81% de los sexters tiene menos de 18 años.

 

Aunque en Australia no existen (en 2009) estudios tan completos como los realizados en EE.UU., una encuesta realizada entre 588 chicas por la revista Girlfriend mostraba que un 40% de las encuestadas habían recibido peticiones de sacarse fotos desnudas y mandárselas a alguien. La línea de ayuda australiana Kids Helpline recibía en 2009 cerca de 65 llamadas relacionadas con el bullying cada semana, de las cuales un 20% están directamente relacionadas con la combinación de sexting y ciberbullying.

 

Según otra encuesta, realizada en el ámbito universitario por la revista Playboy, la mitad de los universitarios del país lo practican. El 34% de los entrevistados reconocieron que hay fotos de ellos desnudos en los teléfonos móviles de otra persona. El 40% de ellos había visto mensajes de sexting que no eran para ellos y el 20% los ha reenviado. El 15% de los adolescentes y 19% de los adultos jóvenes envían este tipo de mensajes a personas que sólo conocen de la Red.

 

Según la revista Family Circle la incidencia del sexting entre los adolescentes estadounidenses estaría en el 45%.

 

La asociación argentina Chicos.net ha realizado otra encuesta de la que se desprende que el 36% de los adolescentes ha enviado fotos suyas en poses provocativas.

 

En los colegios de Estados Unidos se han detectado casos entre menores de 14 años. También casos en los que las fotos se han intercambiado por dinero (podría ser considerado venta de pornografía infantil).

 

Según la policía del Estado norteamericano de Utah el 25% de las imágenes de pornografía infantil que detectan, son originadas mediante sexting.

 

Según una investigación de la ONG Beat Bullying realizada en 2009 y citada en un debate en el Parlamento Británico, el 38% de los niños de 11 a 18 años habían recibido un mensaje (por email o móvil) molesto o sexualmente explícito. En otra investigación realizada en 2010 esta misma organización reveló que el 54% de los profesores sabían que sus alumnos estaban generando y compartiendo mensajes e imágenes de tipo sexual por medio de sus teléfonos o de Internet.

 

En el mismo debate en el Parlamento Británico se mencionaba un estudio de la Universidad de Plymouth (publicado en 2009) que indicaba que el 40% de los chicos y chicas de 14 a 16 años reconocían que sus amigos hacían sexting. Este mismo estudio revelaba que el 56% de los encuestados conocía casos en los que fotos o vídeos se habían difundido más allá del destinatario original, aunque sólo el 23% creían que se había difundido para causar mal. El 30% conocía a alguien que había sido perjudicado por el sexting y sólo el 27% pensaban que los jóvenes necesitan más apoyo y consejo sobre el tema. Sólo el 24% dicen que acudirían a un profesor o profesora en busca de ayuda si fuesen afectados por algún problema relativo al sexting.

 

A la policía del Estado norteamericano de Maine llegaba en 2009 un caso de sexting cada 2 semanas, según informaron, y la cifra seguía aumentando.

 

Según el estudio “La generación interactiva en Iberoamérica” realizado por la Universidad de Navarra y Telefónica, el 92% de los adolescentes chilenos tienen celular. De ellos, el 15 por ciento declaró haber recibido material pornográfico sin pedirlo.

Compartido de http://www.sexting.es/que-es-el-sexting/

Ciberacoso y sexting: las claves para detectarlos y hacerles frente

Por Mónica Valle

El cyberbulling o ciberacoso se ha extendido en los últimos años. Un fenómeno que se ha propagado peligrosamente entre menores y adolescentes. Y cada vez más, una variante de este acoso digital, el sexting. Este consiste en el intercambio de datos íntimos a través de servicios de mensajería como WhatsApp, Snapchat, Viber, Skype, mensajes de texto o a través de las mensajerías de las redes sociales. El contenido pueden ser textos, fotos o vídeos comprometidos que pueden acarrear consecuencias para los afectados y pueden ser usados en su contra.

cyberbullingEs importante saber que una vez que se ha intercambiado información, esos datos dejan de se privados… Y nunca se sabe dónde pueden acabar. Muchas veces las víctimas, sobre todo si son menores, no son conscientes de que pueden perder la privacidad de sus fotos o vídeos, y que estos pueden ser usados por atacantes para chantajear a sus víctimas. De hecho, esta es una de las consecuencias del sexting: los datos son usados para acosarles o chantajearles.

No cierres los ojos ante el ciberacoso. Si ves a alguien que puede estar sufriendo cyberbulling o sexting,  denuncia.

Según un estudio publicado por Kaspersky Lab, el ciberacoso es una ciberacosogran preocupación para los padres españoles: al 50% de ellos les preocupa que sus hijos puedan ser víctimas. Esto es así en muchos casos porque los padres desconocen en gran medida el uso que los menores hacen de Internet y las nuevas tecnologías. Por eso siempre es importante recordar que la comunicación en estos casos en clave, y ante todo, la información. Tanto los padres, como los profesores y los menores deben conocer los casos que pueden afectarles, para reconocerlos si les pasa a un compañero, preveniros, y saber cómo actuar en el caso de ser víctima de ellos.

 La firma de seguridad ofrece una serie de consejos para evitar las consecuencias del sexting, que pueden llegar a ser muy graves para las víctimas.

 

En primer lugar, no intercambiar fotografías íntimas, ni con conocidos ni con desconocidos, por mucho que insistan en ello. Esto se aplica a cualquier contenido privado; nunca se deben enviar para intentar atraer la atención de otra persona, ya que quedan en su poder y lo más probable es que los acabe compartiendo. Si eres tú el que recibe este tipo de contenido, cuidado: no bromees con este tipo de imágenes o vídeos, te meterás en graves problemas.

Para los padres, puede ser interesante instalar programas de control parental en los smartphones de los menores, sobre todo a determinadas edades. No se trata de controlarle en todo momento, pero de esta forma se puede evitar más de un mal trago.Y no solamente a través de mensajería… No debes publicar en redes sociales fotos privadas o íntimas. Pierdes el control sobre ellas y nunca sabes quién las puede llegar a usar, o para qué.

 

Si los contenidos ya se han hecho públicos… Actúa

Ante todo: no cierres los ojos ante el ciberacoso. Si ves a alguien que puede estar sufriendo cyberbulling, sexting, o cualquiera de sus variantes, comunícalo, denúncialo.

Pero si eres la víctima, y los contenidos que has enviado ya se han hecho públicos, o alguien los ha subido sin tu consentimiento a una red social, esto es lo que debes hacer según Kaspersky Lab:

  • Para empezar, no comentes esas fotos o vídeos en las redes sociales.
  • No generes más conversación y evita atraer la atención sobre ello.
  • Ignora los comentarios que puedan haber publicado.
  • Sea en la plataforma que sea, ponte en contacto con el administrador o denuncia esos contenidos para informar de que han sido publicados sin consentimiento.
  • Las redes sociales deben eliminarlos.

 

https://portal.pgjguanajuato.gob.mx/PortalWebEstatal/Genero/Formularios/unaim.aspx

UNAIM PGJE DIRECTORIO

 

 

 

 

 

información compartida de: http://globbsecurity.com/ciberacoso-sexting-claves-deteccion-37713/