Archivos de la categoría 2.3.1.2.3.1 Depresión

Salud psicológica ó emocional de la víctima

Se calcula que el 60% de las mujeres maltratadas tienen problemas psicológicos moderados o graves. Estas secuelas varían en intensidad en relación a la duración y gravedad del maltrato, y a las características de la propia mujer que la hagan más resistente a sufrirlas.

Los síntomas de mayor frecuencia son:

  • ansiedad,
  • tristeza,
  • pérdida de autoestima,
  • labilidad emocional, (es un conjunto de alteraciones en la manifestación de la afectividad  -llantos, risas inapropiadas o, en general, respuestas emocionales desproporcionadas como reacción a la afectación física- y que en ningún caso significa que exista un auténtico problema psiquiátrico).
  • inapetencia sexual,
  • fatiga permanente

Los principales trastornos psicológicos son:

  • la depresión
  • el trastorno de estrés postraumático

Entre los problemas de salud mental que sufren las víctimas se encuentran los siguientes:

  • Trastornos de ansiedad: son sin duda los síntomas más frecuentes, y aparecen de forma reactiva a la hiperalerta que las mujeres mantienen. Aparecen trastornos de ansiedad generalizada, ataques de pánico y síntomas fóbicos.
  • Trastornos disociativos: La disociación está definida como “la escisión de la conciencia”, la pérdida total o completa de la integración normal entre ciertos recuerdos del pasado, la conciencia de la propia identidad, ciertas sensaciones inmediatas y el control de los movimientos corporales. Pueden darse, entre otros, episodios de amnesia y fenómenos de despersonalización y desrealización (sensaciones de extrañeza hacia el medio y hacia una misma) que traducen una tensión constante.
  • Trastornos Depresivos: La depresión prolongada es el hallazgo más habitual en todos los estudios sobre personas crónicamente traumatizadas. Los cuadros depresivos mayores se complican por el daño psíquico que ya sufren previamente, y que hace que los recursos personales se vean limitados. En otros casos, los síntomas son reactivos, y mejoran una vez que las condiciones de vida cambian y se sale de la relación de maltrato.
  • Trastorno de Estrés Postraumático: cuando no es posible ni resistirse ni escapar, el sistema de autodefensa humano se siente sobrepasado y desorganizado. Al perder su utilidad, cada componente de la respuesta  normal al peligro tiende a persistir en un estado alterado y exagerado mucho después de que haya terminado el peligro real.  Por ello, la triada típica del trastorno de estrés postraumático incluye los siguientes conjuntos de síntomas:
    • Reexperimetación (miedos, pesadillas, recuerdos intrusivos)
    • Evitación (distanciamiento emocional, aislamiento, escasa proyección de futuro)
    • Activación fisiológica (dificultades en el sueño, problemas de atención y concentración, irritabilidad, hipervigilancia, alerta y sobresalto)
  • T. personalidad: el trauma prolongado y repetido durante la niñez interfiere en el adecuado desarrollo y formación de la personalidad, lo que conlleva problemas relacionados en la vida adulta. La experiencia de terror e indefensión durante la adolescencia interfiere en la formación de la identidad, la separación de la familia de origen y la exploración del entorno social. Por último, los adultos que han estado sometidos a un trauma prolongado y repetido, desarrollan una forma de desorden de estrés postraumático progresiva e insidiosa que invade y erosiona la personalidad.
  • Comportamientos de riesgo: el trauma crónico deteriora la capacidad del ser humano de percibir y valorar una situación de riesgo. Pueden darse entre las víctimas conductas que las pongan en peligro, y pueden aparecer abuso de alcohol y otras drogas o conductas sexuales de riesgo.
    • Trastornos de la conducta   alimentaria.
    • Autolesiones o comportamientos suicidas: Los sentimientos de culpa son congruentes con los procesos de pensamiento de las personas traumatizadas, que buscan faltas en su propio comportamiento para poder encontrar sentido a lo que les pasa. Sin embargo, esta tendencia de culparse a uno mismo no soluciona el problema y desaparece, sino que más bien se refuerza constantemente. Las autolesiones en muchas ocasiones se realizan no para morir, sino para aliviar un dolor emocional insoportable. Por otra parte, el suicidio es la segunda causa de muerte entre las mujeres que sufren violencia de género, después de los homicidios.
    • Patología psicosomática: las quejas somáticas, síntomas inespecíficos que no responden a ninguna enfermedad física concreta son muy frecuentes.   Aparecen dolores de cabeza, espalda, pelvis o abdomen, crónicos, mal definidos, con mala respuesta a tratamiento habitual. Tensión muscular, excesivo cansancio, irritabilidad, dificultad de concentración, pérdida de memoria. Bajo sistema inmunitario. Síntomas digestivos, como el colon irritable. Dolores crónicos, fibromialgia.
    • Alteraciones del sueño.

 

Depresión: descripción general

La depresión se puede describir como el hecho de sentirse triste, melancólico, infeliz, abatido o derrumbado. La mayoría de nosotros se siente de esta manera de vez en cuando durante períodos cortos

La depresión clínica es un trastorno del estado anímico en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un período de algunas semanas o más.

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Depresión

DEPRESIÓN

Causas, Síntomas y Tratamiento

Dr. Joseph M. Carver, Ph.D., Psicólogo

Introducción:

La depresión es, quizás, el problema más común de todos los problemas de salud mental, y en cierto grado, hoy afecta a uno de cada cuatro adultos. La depresión es un problema del estado de ánimo de las personas, en que se describe como un sentimiento de tristeza, desasosiego, malestar o depresión. Mientras el estado depresivo está presente, las evidencias también están presentes, reflejando los aspectos neuroquímicos o de la “química del cerebro” que caracterizan a la depresión. La persona deprimida experimenta una concentración o atención deficientes, pérdida de energía, pensamientos acelerados o preocupación, trastornos del sueño o del apetito, y otras manifestaciones físicas. Cuando estamos en presencia de este diagnóstico, el individuo exhibirá al menos cinco de los siguientes síntomas, durante los periodos de depresión:

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